Juegos Olímpicos / La ceremonia de apertura
Pekín conmovió al mundo
La capital china deslumbró con un espectáculo sin precedente por su majestuosidad, con un despliegue visual, artístico y técnico extraordinario
Por Juan Manuel Trenado
Enviado especial
PEKIN.- El propósito se cumplió. China necesitaba conmover al mundo en estos XXIX Juegos Olímpicos. Y tomó su primera oportunidad, la ceremonia de apertura, para montar un espectáculo de sorprendentes trucos tecnológicos y explosión pirotécnica difícil de olvidar. Todo fue impactante y abrumador. Y fue seguido por TV por unos cuatro mil millones de personas.
En el palco oficial del Estadio Nacional, más conocido como Nido de Pájaro, observaron George Bush, Nicolas Sarkozy, Vladimir Putin y los príncipes Máxima y Guillermo, como figuras destacadas en una lista con más de 50 mandatarios. Por la Argentina asistieron el Secretario de Deportes, Claudio Morresi, y el embajador argentino aquí, César Mayoral. Todos tuvieron ante sus ojos un show de esos que encandilan, imposible de despreciar. El juego de seducción que desde hace tiempo está en marcha entre las grandes potencias tuvo anoche una fiesta internacional, convergente.
A Hu Jintao, presidente chino, se lo vio sentado junto a Jacques Rogge, presidente del Comité Olímpico Internacional, y cerca también del catalán Juan Antonio Samaranch, ex presidente del COI, el hombre que hace siete años impulsó la candidatura de Pekín. Unas 91.000 personas estuvieron presentes en el colosal estadio e interactuaron con la fiesta, mediante un kit de herramientas que esperaba en cada butaca de aquellos que pagaron su entrada. Allí había una linterna, una antorcha con luces parpadeantes y banderas para acompañar distintos números del espectáculo.
Había sido un despertar distinto para China. "Bienvenido mundo", fue el titular de la portada del China Daily. Porque de eso se trata todo esto. Para el gigante asiático, que amenaza con abrazar al mundo con su formidable y sostenido crecimiento económico interno, no hay nada más importante que fortalecer sus vínculos internacionales.
Desde temprano hubo en el aire una efervescencia especial. Con controles férreos pero no agresivos, el movimiento de las 91.000 personas que se acercaron al estadio fue tranquilo y sin inconvenientes. Militares y policías estuvieron por cada lugar. Los comercios se cerraron, así como los sitios y monumentos históricos más importantes (La Ciudad Prohibida, la plaza Tiananmen, etc.), con el fin de evitar manifestaciones.
La conducción artística estuvo a cargo del cineasta chino Zhang Yimou. En su espectáculo intentó mezclar la milenaria tradición China con su búsqueda del futuro. Comenzó con una decena de acróbatas bajando desde el techo del estadio por intermedio de un sistema de rieles y cables, cruzando ante una pantalla en la que se desplegaron los anillos olímpicos.
Luego participaron unos 14.000 actores. Hubo tres momentos salientes: 1) la cuenta regresiva con centenares de tambores que se iluminaban ante cada golpe de percusión, en un acto de coordinación admirable; 2) el despliegue de un pergamino chino, en el que se proyectaron imágenes como hologramas en el centro del estadio, que tenía un nivel subterráneo del que emergieron fantásticas pruebas de destreza, y 3) el explosivo final con fuegos artificiales que retumbaron como truenos por toda la capital.
El enorme Yao Ming (2,26 m), con bandera en mano, se distinguió por sobre todos y provocó un estallido de júbilo cuando la numerosa delegación local hizo su desfile. El grito: "¡Yao, Yao!" se oyó tan fuerte como la pirotecnia y los flashes repiquetearon enceguecedores. Con la exclusión de Brunei, que finalmente no registró a ningún atleta, desfilaron 204 países.
Para el final quedó la revelación del misterio del encargado de encender el fuego olímpico. El privilegio cayó en manos del ex gimnasta Li Ning, tres veces ganador de medallas de oro en Juegos Olímpicos y dueño de la marca que lleva su nombre y que viste, entre otros, a la selección argentina de básquetbol aquí en Pekín. Li Ning, de 44 años, nació en Guangxu, una de las provincias chinas más pobres del gigante asiático, y pasó de las carencias absolutas a convertirse en un empresario hoy multimillonario.
Li Ning también quedó suspendido en el aire por los cables que lo llevaron en un recorrido inolvidable en una vuelta olímpica por el techo del Nido de Pájaro, para encender finalmente un pebetero con forma de antorcha.
Los analistas internacionales dicen que China es el futuro. Que con su proceso de apertura comenzará una nueva era. De ser así, el 8 de agosto de 2008, con la excusa de los Juegos Olímpicos, quedará grabado para siempre.
* En los EE. UU. la disfrutaron en diferido
La ceremonia inaugural fue transmitida en diferido en los Estados Unidos, debido a que los derechos de los Juegos en el país del Norte son propiedad de la cadena NBC, que decidió postergar 12 horas las imágenes para captar una mayor audiencia.
* La canción de los Juegos, develada
Recién ayer la canción oficial de los Juegos, "You and Me", fue presentada públicamente. Los encargados de entonar el himno de Pekín 2008 fueron el cantante de pop chino Liu Huan y la británica Sarah Brightman.
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1038027



